Ideas

CHISTES PARA APRENDER ESPAÑOL

Para la profesora o el profesor 

Escoja un chiste apropiado para su clase

Usted conoce su clase. Sabe seguramente mejor que nadie lo que sus estudiantes entienden y lo que no entien- den. A lo mejor también sabe qué tipo de cosas les hace gracia.

Lo que se puede lograr con este libro

Se puede usar este libro por el placer de leer o para complementar otros modos de adquirir el español. Puede ser parte de un curso o puede ser algo aparte. Stephen Krashen, el famoso experto en la adquisición de idiomas y en lectura, dice que la lectura escogida por el lector, lo que él llama “Free Voluntary Reading” (o FVR), o sea “Lectura Voluntaria Libre”, ayuda mucho a adquirir una lengua. Cuando los estudiantes tienen la libertad de esco- ger lo que quieren leer, tienen la oportunidad de aprender lo que les interesa. Si se usa este libro así o de otra mane- ra, la lectura les permite conocer más a fondo muchas características del español y de hacer esto sin fijarse nece- sariamente en el vocabulario y los usos gramaticales.

Cualesquiera que sean las circunstancias en que se use este libro, ciertas ideas sobre la adquisición de un idioma pueden merecer su consideración.

Usted sabe las metas que usted tiene para su clase. Entre ellas pueden estar:

1. el desarrollo de la habilidad de leer en español

2. el desarrollo de la habilidad de entender el español hablado y de hablarlo con fluidez

Cuando uno “sabe” hablar con fluidez, el vocabulario y el uso normal de gramática le son tan familiares que fácil- mente le vienen a la mente y a la lengua para decir lo que desea expresar. Generalmente, para lograr esto, tiene que

haber escuchado y comprendido muchísimas veces estas formas y este vocabulario. La cantidad de elementos gra- maticales y de palabras puede ser mínima o puede ser inmensa. En el caso de ser mínima, no puede decir mucho aunque lo que sabe decir lo puede decir con fluidez. En el caso de ser inmensa la cantidad de gramática y de vocabu- lario, puede hablar como nativo o casi como nativo (la pronunciación quizás no sea nativa).

Entonces, para desarrollar la fluidez, hay que proveer oralmente los mismos usos gramaticales y las mismas palabras muchísimas veces de maneras comprensibles. Para que estos usos y palabras no aburran, hay que variar el modo de presentarlos.

Si usted quiere ayudar a sus estudiantes a desarrollar fluidez hablada, le recomendamos que presente cada chis- te poco a poco oralmente. Este libro consiste en 40 chistes breves. Está claro que solo forma parte del proceso de adquirir el español.

Preparativos

Antes de empezar, debe revisar el lenguaje usado en el chiste y escribir en la pizarra*, en un papel grande o en un proyector de documentos cada palabra y expresión que los estudiantes no conozcan bien y escribir a la derecha de cada una la traducción en inglés. (NOTA: *De aquí en adelante, cuando mencionamos la pizarra, nos referimos a cualquier modo de exhibir palabras.) Conviene dividir las palabras y expresiones en categorías así (ejemplos toma- dos del chiste “Leyes de tránsito”, p. 87):

Estructuras/Frases

le va a dar is going to give you 

¿En qué va a gastar el premio? What are you going to spend the prize on?

se da cuenta realizes

no le haga caso don’t pay attention to him 

licencia de manejo driver license

Otras palabras

maneja drives 

ley law


tránsito traffic 

enojado angry

 premio prize 

manejo driving 

borracho drunk 

sorda deaf

Se puede escribir las listas de antemano y cubrirlas y luego descubrirlas poco a poco mientras usted va presen- tando el chiste oración por oración. O usted puede escribir cada frase y cada palabra mientras va presentando el chis- te poco a poco.

Es preferible que el español y el inglés sean de distintos colores en la lista. Si usted escribe las frases y las palabras mientras presenta el chiste, esto le ayuda a ir despacio,

dejando tiempo a los estudiantes para procesar el material nuevo.

Las listas que usted haría podrían ser diferentes a éstas, como usted sabe lo que su clase conoce bien y lo que necesita tener a la mano. Estas listas deben quedarse en la pizarra todo el tiempo que la clase trabaje con este chiste. Esta es una de varias importantes maneras de mantener máxima comprensión.

Además de estas estructuras y palabras, es importante tener expuesta permanentemente una lista completa de palabras interrogativas con sus traducciones inglesas para que los estudiantes las puedan ver cuando quieran. Esto es útil para que los estudiantes entiendan bien las preguntas que usted les hace sobre los chistes. Se les hace muchas preguntas para que oigan muchísimas veces el vocabulario y las estructuras y así los asimilen. En este chiste, son útiles especialmente estas palabras interrogativas: ¿Quién? Who?; ¿Dónde? Where?; y ¿Por qué? Why? (tenga pre- sente que las preguntas con ¿Por qué? generalmente son más difíciles de contestar que otras).

Hay que preparar a los estudiantes, explicándoles que ellos son responsables de hacer las siguientes cosas (a lo mejor habrá que entrenarlos):

1. No hablar inglés a menos que usted les diga que traduzcan algo al inglés. Si les es imprescindible hablar inglés, deben pedir permiso diciendo “¿Puedo hablar inglés?”

2. En un chiste, cuando usted presenta una oración nueva, decir fuerte “¡Oh!”

3. Cuando usted les hace una pregunta, contestar en voz alta y fuerte.

La presentación de un chiste oración por oración

Antes de decir una oración, si contiene algo que los estudiantes no conocen bien, indíquelo en la pizarra y dígalo. Si es necesario, explíquelo brevemente en inglés o español. Si usted nota que algún estudiante no ha entendi- do algo que no está en la pizarra, agréguelo a la lista con su traducción. Si aparece algo nuevo, escriba esto también con su traducción en una lista nueva. P. ej., si alguien quiere hablar de la marca del carro en este chiste, usted escribiría “marca make, brand”. Es importante que todos los estudiantes entiendan todo y que usted compruebe con frecuencia si comprenden (vea “Modos de revisar la comprensión” abajo).

Este chiste empieza con esta oración: Eduardo maneja un auto a 100 kilómetros por hora en la ciudad. Usted la dice a un paso que todos pueden entender (tenga presente que cada estudiante procesa lo que escucha a diferente velocidad y que mientras va escuchando y entendiendo, poco a poco va procesando más rápido). Luego usted hace varias preguntas. La mayor parte de las preguntas se las hace a la clase entera. Todos deben contestar en voz alta y fuerte. No es necesario que todos contesten con oraciones completas. Normalmente, algunos estudiantes contestan con oraciones completas, otros solo con una o dos pala- bras. A veces, usted le pregunta a un estudiante. No olvide preguntar a veces a los estudiantes que procesan el espa- ñol más despacio que la mayoría.

Cuando usted nota que alguien no entiende cierta pala- bra o uso gramatical, en vez de corregirle al estudiante directamente, puede señalar la palabra o el elemento gra- matical en la pizarra para ayudarle (siempre queremos ayudar a los estudiantes a comprender el español; algunos necesitan más ayuda y tienen que oír más repeticiones auditivas que otros). Luego, tal vez más tarde, hay que proveer oralmente más ejemplos de esta misma palabra o uso gramatical en contexto.

Ejemplos de preguntas (use distintos tipos de pregunta,

por hora?

¿Maneja a 100 kilómetros por hora o a 100 millas por hora?

¿Dónde maneja Eduardo?
¿Eduardo lava un auto o maneja un auto? ¿Maneja en una carretera?
¿Maneja en la ciudad o en una carretera?

Se puede hacer una gran cantidad de preguntas sobre cada una de las siete partes de esta oración: Eduardo / maneja / un auto / a 100 / kilómetros / por hora / en la ciudad. A usted le pueden parecer muy fáciles estas pre- guntas. Sin embargo, dependiendo del nivel de compren- sión de la clase, tal vez no les sean tal fáciles a los estu- diantes.

(Casi) cada vez que respondan, es muy importante que usted repita la respuesta en forma completa. Así los estudiantes entienden cada vez mejor y van asimilando y adquiriendo el material. P. ej., después de que los estu- diantes contesten a ¿Quién maneja?, usted debe decir “Sí,

Eduardo maneja”, aunque algunos estudiantes hayan

dicho correctamente solo “Eduardo”. Así, todos oyen esta oración completa.

Más ejemplos:

¿Maneja despacio? “No, no maneja despacio. Maneja rápido.” (en este caso se usan dos formas, la negativa y la afirmativa)

¿Maneja en la ciudad o en una carretera? “Maneja en la ciudad. No maneja en una carretera.”

¿Maneja a un elefante? “No. ¡Ridículo! No maneja a un elefante. Maneja un auto.”

¿La abuela maneja? “No, la abuela no maneja. Eduardo maneja.”

Estas repeticiones le ayudan a usted a no proceder demasiado rápido. En general, lo más difícil para los profesores para los que este proceso es nuevo es proceder suficientemente despacio. Hay que hacer más preguntas de lo que parecería necesario y también proceder a un paso más lento de lo que parecería necesario. Lo que le parece despacio al profesor que sabe hablar español generalmente con fluidez no lo es para los estudiantes que están aprendiéndolo.

A propósito del paso, no es necesario llegar al fin de un chiste en una sesión de clase. Si continúa en la siguiente sesión, se debe repetir lo que se hizo en la sesión anterior antes de seguir adelante. La parte repetida normalmente va más rápido que la primera vez y contiene algunas pre- guntas diferentes.

Siga así, oración por oración, a lo largo de todo el chiste. Mientras sigue adelante, a veces haga preguntas sobre oraciones anteriores. Y con cierta frecuencia compruebe la comprensión de toda la clase (vea abajo “Modos de revisar la comprensión”). Además, mantenga todo comprensi- ble, evitando usar vocabulario y estructuras que los estu- diantes no entiendan y hablando siempre a un paso que permita comprensión total.

También haga preguntas sobre detalles que no se han mencionado expresamente en el chiste. Ejemplos para “Leyes de tránsito”:

¿Cómo se llama la ciudad?
¿Eduardo es fuerte?
¿El policía es guapo o feo?
¿La esposa de Eduardo es alta o baja?

¿Cuántos miles de dólares la policía le va a dar a Eduardo?

¿Cómo se llama la esposa de Eduardo? ¿Cuántos años tiene la abuela?
¿De qué color es su pelo?
¿Qué marca es el auto?

¿Adónde van?

Diga a los estudiantes que respondan en voz alta. Ellos darán respuestas más o menos simultáneas. Acepte la res- puesta que le parezca más chistosa o apropiada para su clase e incluya esta respuesta como parte del chiste. Recuerde que usted es la persona que decide, que controla el contenido del chiste.

Una vez terminado el trabajo oral/auditivo, presénteles una versión del chiste por escrito. Puede ser la versión que está en la p. 87. Es preferible que sea textualmente un poco diferente en algunos detalles al chiste que han estado aprendiendo. De esta manera se asegura que pongan aten- ción a los detalles. Por ejemplo, en “Leyes de tránsito” se puede sustituir kilómetros por millasmuy enojado por

furiosopremio por regaloobtener por conseguir¿En qué va a gastar el premio? por ¿Qué va a hacer con el regalo? y se puede alterar algunos hechos.

Hágales traducir en voz alta este nuevo chiste al inglés oración por oración. Se le puede pedir a un individuo que traduzca una oración o un párrafo y luego pasar a otro individuo. O se puede pedir a la clase entera que traduzca oralmente. Otra opción es que usted lea en voz alta una frase tras otra para que la clase o individuos las traduzcan al inglés en voz alta.

Otra cosa provechosa que se debe hacer durante la ense- ñanza del chiste y/o después de terminar de enseñarlo es hacerles preguntas personales, usando los mismos térmi- nos que se usan en el chiste, a determinados estudiantes. Así reciben de una manera personal más ejemplos de las palabras y las formas que están en el chiste. Se puede agregar preguntas relacionadas. P. ej.:

¿Manejas un auto? ¿Qué marca es?
¿Rompes muchas leyes cuando manejas?
¿Tus padres te dan un premio por manejar bien?

¿Conoces a una persona sorda? ¿Es muy sorda o un poco sorda?

¿Tienes licencia de manejo? Enséñamela, por favor. ¿Dónde vive tu abuela o abuelo? ¿Cómo se llama? ¿Dónde viven tus abuelos?
¿Tu mamá es policía?

Modos de revisar la comprensión

• Preguntar el significado de una palabra o una frase en inglés a individuos y a la clase entera. P. ej., ¿Qué quiere decir maneja? ¿Qué significa ciudad?

• Decirles que muestren 0 a 10 dedos con los ojos cerrados para indicar el porcentaje que entienden de lo que oyen

• Fijarse en los ojos y las expresiones en las caras de los estudiantes para ver si entienden

• Pausar para dejar que los estudiantes que procesan despacio puedan entender. Mientras van asimilando palabras nuevas y formas nuevas, su velocidad de procesamiento va acelerándose.

• Hacer preguntas a la clase entera sobre el chiste. Si la clase no responde, averigüe por qué. Cuatro posi- bilidades:

1. No entienden la pregunta. Señale en la pizarra lo que no entendieron o, si es necesario, escríba- lo. Haga varias preguntas sobre esto.

2. Usted hablaba demasiado rápido. Repita más despacio.

3. A los estudiantes no se les ocurrió una respues- ta. Déles alternativas. Por ejemplo: ¿Habla el sapo o el cocodrilo?

4. Los estudiantes no han adquirido el lenguaje que necesitan para contestar. Dígales la respues- ta. Evite hacer tales preguntas.

• Evitar cuidadosamente el uso de palabras y expre- siones que la clase no conoce.

• De ser inevitable el uso de una palabra desconocida, tradúzcala y escríbala donde todos la puedan leer. Se le debe dar solo mínima atención si no es una palabra que usted quiere que todos adquieran.

La dramatización del chiste

La dramatización del chiste le da vida y contexto. Provee comprensión auditiva una vez más y es muy gra- ciosa. Es muy eficaz con buenos actores. Usted los puede escoger y/o puede haber voluntarios. Usted cuenta el chis- te y los actores actúan. Usted les dirige, colocándolos debidamente, imitando la expresión de emoción y asegu- rando que la acción ocurra inmediatamente después de que usted diga cada oración. A veces hay que mostrarles cómo mover su cuerpo y qué emoción expresar con su voz. Si el chiste contiene diálogo, los actores hablan, diciendo las palabras inmediatamente después de que usted se las lee.

Los estudiantes cuentan el chiste

Después de haber escuchado y comprendido cada deta- lle del chiste muchas veces, si se desea, los estudiantes ya pueden contarlo. Es de esperar que expresen lo que ocurre en el chiste. No es preciso que cada individuo lo cuente ni que, si lo cuenta, lo cuente perfectamente. Tampoco es necesario que lo cuente con las mismas palabras y estruc- turas. Cada chiste es un paso hacia una fluidez más amplia.

Opciones:

• En pares o grupos de 3 ó 4, cada estudiante lo cuenta.

• Diferentes estudiantes pueden contarlo a la clase, un párrafo cada uno.

• Si hay diálogo en el chiste, dos estudiantes pueden contarlo juntos, cada uno tomando un papel distinto.

• Un estudiante lo puede contar a la clase.

Recuerde siempre que lo más importante, en cuanto a la adquisición del idioma, es que entiendan suficiente input auditivo. Cuando conocen usos gramaticales y palabras a fondo, los pueden producir al hablar con facilidad y flui- dez, diciendo lo que quieran decir. Mientras van adqui- riendo el español, hablan con las estructuras y el vocabu- lario que han adquirido hasta dado momento.

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